BITCOIN: ¿ES MAS VALIOSA QUE EL ORO LA CRIPTOMONEDA?

Qué es Bitcoin

Por Econ. Héctor Jiménez

La noticia no podía pasar desapercibida, fue todo un acontecimiento, y como tal, fue reseñada por los medios de comunicación de todo el mundo.

Sucedió el 3 de marzo de 2017:

LA COTIZACIÓN DE UN BITCOIN SUPERÓ LA DE UNA ONZA DE ORO, EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES.

Ese día, cuando la moneda virtual llegó a los 1.245 dólares por unidad, dejó rezagado, momentáneamente, al siempre bien cotizado metal áureo… No sé porqué recuerdo, mientras escribo este artículo, la fábula de la liebre y la tortuga, con su perdurable moraleja.

El momento fue celebrado con euforia, por la comunidad que aúpa, y ha hecho suya, la moneda virtual.


Aunque ya, para el momento de escribir este artículo, DOMINGO 23 DE ABRIL DE 2017, los valores para ambos, son:
Bitcoin: 1.244 dólares por unidad de moneda
Oro: 1.284,36 dólares la onza troy

En este punto debemos dejar claro que, el oro y el bitcoin, son entidades diferentes. Utilizados, en la economía globalizada, para fines también diferentes.

Qué es Bitcoin


EN QUÉ SE DIFERENCIAN, Y EN QUÉ SE ASEMEJAN, EL ORO Y EL BITCOIN

El bitcoin, puede verse como una novedad, ha cumplido apenas 9 años, y está vinculado a un sector específico de la población. Dicho sector, está inmerso en la nueva economía, el mundo de lo virtual y en los negocios de tecnología punta. Este grupo poblacional es joven, emprendedor, arriesgado en los negocios y desconfiado de las instituciones tradicionales, públicas y privadas.

El oro, por el contrario, es un viejo conocido para los inversionistas, grandes y pequeños. A él se recurre para transitar, por el convulso mundo actual, con tranquilidad. Es decir, se ahorra e invierte en oro. Mientras, el bitcoin, es comprado más como un activo de inversión especulativa.

Los compradores de bitcoins, son los protagonistas de la nueva economía, dispuestos a asumir grandes riesgos de inversión. No pueden compararse con los que demandan el oro, como medio para invertir, y ahorrar, a largo plazo. Los auríferos huyen del riesgo, mientras los bitcoiners, son “jugadores”, y aman el peligro. No digo, en modo alguno, que no haya quienes diversifiquen sus canastas de inversión, con ambos instrumentos. Pues, los hay, y de manera creciente.

El oro es de aceptación universal. En cualquier país del mundo, cualquier persona puede verlo como un activo apreciado. El bitcoin, en cambio, es propio de un sector determinado. No todos están dispuestos, ni interesados, en recibir bitcoins como forma de pago.

La criptomoneda existe sólo en Internet, su virtualidad es plena, nadie puede tocarla, ni atesorarla en una caja fuerte. El bitcoin vale en tanto es aceptado, y demandado, por sus entusiastas promotores. El oro, vale por sí mismo. No sólo como activo de inversión y reserva, si no también, como mercancía y materia prima.

Las transacciones con bitcoins no conocen fronteras, pues él no pertenece a ningún país. Tampoco se necesita de intermediarios, para realizar una compra-venta con monedas virtuales, cualquiera puede participar del mercado. El oro, para ser negociado como inversión, necesitará de operadores o brokers, de una determinada firma de valores.

El bitcoin, se ha caracterizado por tener picos y caídas extremas desde su creación. Su cotización es muy inestable. El oro, aunque ha visto perder valor, si lo comparamos con años atrás, fluctúa mucho menos.

Nadie sabe cómo terminará la historia de la moneda virtual más popular. Pero el oro, escribe continuamente su leyenda, aparentemente sin final.

Así como el bitcoin fue creado de la nada, podrían crearse nuevas monedas virtuales. Y, de hecho, se hace con frecuencia. Pero cómo, sin tener el poder del rey Midas, o la sabiduría de los alquimistas, podemos convertir en oro, cualquier otra materia. En este sentido, los mineros de bitcoins, son los nuevos nigromantes del dinero, poseedores de una piedra filosofal virtual.

Ambos, tanto el oro como el bitcoin, pueden verse como alternativas a las divisas, cuyos valores dependen de decisiones políticas. Incluso el oro, puede ver afectada su extracción, y su precio, por regulaciones o conflictos, en los países productores. En ese sentido, el mineral dorado, es más vulnerable que el bitcoin. La virtualidad de este último, así como su carácter descentralizado, hacen depender su cotización, exclusivamente, de los vaivenes de la oferta y la demanda.

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Los dos, existen en cantidades limitadas. Nunca habrá más 21 millones de bitcoins. Mientras, al ser el oro un recurso natural no renovable, está condenado a su agotamiento. Aunque pueda ser posible encontrar nuevas minas de oro, no pasa lo mismo con la criptodivisa. Esto garantiza que el valor de ambas, no dependa de decisiones arbitrarias, por parte de gobiernos y bancos centrales. La futura imposibilidad de obtener más bitcoins, llegado al monto límite mencionado, es no sólo una garantía para la conservación de su valor, sino también, una oportunidad para que otras criptomonedas, ganen protagonismo en el mercado.

El anonimato es una característica de las monedas virtuales, negociar con ellas no deja rastros. Esto motiva la preocupación de las autoridades, debido a su posible uso para la fuga de divisas, blanqueo de capitales y financiamiento de actividades ilegales. El oro, siempre deja huellas, al igual que el dinero en cuentas bancarias o el uso de tarjetas de crédito. Esta característica del bitcoin, puede llegar a ser la excusa perfecta, para su regulación, por parte de algunos gobiernos. Lo anterior, pudiera llegar a modificar la forma como se negocian actualmente. Sin embargo, otros alegan que esta intervención de las autoridades, en el mundo de las criptodivisas, pueda hacerlas más confiables.

Comprar con bitcoin, aunque mejora continuamente, es algo sofisticado. Su aceptación no es universal, y su liquidez limitada, si la comparamos con el del dinero tradicional.

Una ventaja del bitcoin, con respecto al oro, es que puedes hacer compras online con él. Con el oro, primero debes venderlo, para obtener dinero en tu cuenta bancaria, antes de hacer transacciones en internet.

La casta de los bitcoiners son enemigos a muerte del stablishment. Desde su creación, como respuesta a la crisis económica del año 2008, el bitcoin fue concebido como un escape a las reglas del juego, del sistema económico internacional.

De hecho, en países con altas regulaciones en su economía, pero con un mínimo de libertad de acción en el mundo virtual, se hacen populares las criptomonedas. Los casos de China y Venezuela, son paradigmáticos en este sentido.

Sin embargo, los chinos, han iniciado la vigilancia y regulación del bitcoin, e incluso, piensan crear su propia criptodivisa. En Venezuela, por otra parte, la respuesta ha sido inquisitorial. Se ponen trabas a un mercado, cuyo funcionamiento y razón de ser, está muy lejos de ser comprendido por las autoridades.

Y, después de todo lo conversado, amigo lector, en qué preferiría invertir usted: en oro o en bitcoins.

Nota: Agradecemos al Econ. Héctor Jiménez @13CarpeDiem13 el aporte del presente artículo.