Deuda a cambio de petróleo… ¿A quién beneficia?


 
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Deuda a cambio de petróleo… ¿A quién beneficia? por Yoskira Cordero



El financiamiento internacional de los países (la deuda externa) muchas veces resulta inevitable, y en otras oportunidades imprescindible, sobre todo para aquellas naciones en vías de desarrollo que requieren solicitar el dinero que no cuentan en el tesoro público para acometer sus proyectos de inversión.
Los estados planifican sus gastos e ingresos anuales mediante presupuestos y cuando en los mismos aparece un déficit, cuando los gastos superan a los ingresos, se deben recortar los primeros o bien solicitar el dinero faltante a los bancos, inversionistas u organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, etc.).

Cuando bajan los precios de las materias primas, países monoproductores y monoexportadores, como Venezuela en el caso del petróleo, presentan dos dificultades principales: Primero, por supuesto disminuye el ingreso de divisas provocando déficit fiscal y necesidad de solicitar financiamiento para cumplir con los gastos proyectados en el presupuesto, este financiamiento puede ser de fuentes internas o externas; pero, y este es la segunda dificultad, dada la disminución de los precios de los productos de exportación los bancos e inversionistas perciben un mayor riesgo de prestar dinero a estas naciones por lo que estarían dispuestos a suministrar fondos solamente a elevadas tasas de interés, o sencillamente voltearían sus miradas temerosas a objetivos más seguros. Por lo que el financiamiento de los déficits en el escenario descrito resultaría o muy escaso o muy costoso.

Desde el año 2008, Venezuela ha recurrido a China como fuente de financiamiento externo pero a través de un novedoso mecanismo: Deuda a cambio de petróleo. China ha prestado dinero a Venezuela y ésta se ha comprometido a cancelar la misma con futuras entregas de hidrocarburo. El país asiático se ha convertido últimamente en un actor clave para que países como Venezuela obtengan el dinero que no consiguen de las fuentes tradicionales, ya sea porque éstas se lo niegan o lo ofrecen a altos costos por el elevado riesgo país, o porque sencillamente el mismo país desiste de solicitar créditos a los organismos multilaterales para evitar las condiciones que los mismos imponen a los interesados, condiciones consideradas contrarias a la soberanía nacional por parte de los gobiernos de izquierda, como el venezolano.

Ahora bien, cómo funciona esta manera de obtener recursos por parte del Estado venezolano de la República Popular China.

Para empezar, en el año 2008, una coincidencia de necesidades entre ambas naciones produjo un acoplamiento simbiótico:
A China le sobraba dinero y le faltaba petróleo para saciar su sed de energía debido a su pujante economía (China es el segundo mayor importador de crudo del mundo, detrás de Estados Unidos). Igualmente los chinos temerosos de recalentar su economía con la inyección de dinero a la misma prefirieron dirigirlo a inversiones fuera de su frontera.

A Venezuela le faltaba mucho dinero y había visto disminuir su abanico de posibilidades de financiamiento externo debido a un riesgo país incrementado que la ubicaba como una especie de paria en el concierto de las finanzas internacionales. Por otra parte le sobraba petróleo (la nación suramericana posee las reservas probadas más cuantiosas de hidrocarburos en el mundo, la nada despreciable cifra de 297.570 millones de barriles).

En síntesis, China desembolsa una determinada cantidad de dinero a Venezuela en calidad de préstamo y acuerda su pago a un plazo determinado mediante cuotas mensuales, calculadas a una tasa de interés dada, hasta aquí un préstamo como cualquier otro salvo que las cuotas del mismo pueden ser canceladas con el suministro de petróleo equivalente calculado a precio de mercado para el momento del vencimiento de la obligación mensual. Como el precio del crudo varia, aumentando o disminuyendo mes a mes, la cantidad de petróleo entregado aumentará cuando el precio baje y la cuantía de crudo será menor si su cotización en el mercado internacional sube.

Ventajas y Desventajas de este tipo de acuerdos
Para el Acreedor:

 Los contratos permiten a China cubrir su exposición a las variaciones de precios o problemas de suministro de crudo.
 Los riesgos de incumplimiento de estos acuerdos son muy bajos ya que el recurso natural funge como garantía y los pagos se harán con una producción del mismo que ya está probada.
 China recibe el petróleo de manera preferente y sin el peligro de que otro comprador acceda a la parte de la producción del país deudor que le corresponde.
 China puede revender el petróleo suministrado como pago de deuda a precios más favorables.
 China se convierte en un actor clave en el mercado petrolero internacional al asegurarse parte de las exportaciones de países productores de crudo a los cuales ha concedido este tipo de créditos o impide a otros compradores tener acceso libre a la esta oferta de hidrocarburos.

Para el Deudor:

 La deuda a cambio de petróleo permite a los países exportadores financiar proyectos de inversión con los recursos que obtienen por este medio.
 Equivale a poner las materias primas, como el petróleo, como garantías directas de los préstamos recibidos.
 La deuda a cambio de petróleo implica que se están comprometiendo los ingresos futuros por exportación de crudo ya que parte de los mismos se destinan al pago de la deuda. Es como gastar anticipadamente el dinero.
 Los gastos por el servicio de la deuda contraída son fijos, pero los ingresos del deudor son variables de acuerdo a los vaivenes del mercado. Dada una producción que difícilmente puede variar en el corto plazo, esto podría comprometer un mayor porcentaje de la producción para honrar el servicio de la deuda si los precios bajan, dejando al país imposibilitado de usar esos recursos para los gastos previstos en el presupuesto.
 Sería conveniente que se estableciera en las cláusulas del contrato de crédito un determinado porcentaje máximo de la producción total que puede ser destinado al pago de las cuotas del crédito, para evitar una disminución significativa de los ingresos por exportaciones del país cuando los precios del crudo bajen significativamente.
 Se pudieran desaprovechar mejores precios del petróleo por parte de otros compradores. Existe en el mercado petrolero internacional mecanismos de subastas donde compradores y vendedores se encuentran y fijan precios para el producto de acuerdo a las condiciones del mercado para ese momento. Se participaría de este mecanismo de arbitraje con una oferta disminuida debido a la parte comprometida para pago de compromisos de deuda.

¿Quién gana al final?

“Per se” no se puede afirmar tajantemente que es mal negocio y como toda deuda dependerá de si los recursos se utilizan de la mejor manera, para inversiones de infraestructura o producción que a la larga terminen siendo una fuente de ahorro o de ingresos para el país que se endeuda.

Esta innovadora forma de endeudarse pudiera incluso extenderse a otros productos y servicios y a otros actores, tanto de parte del que presta como del que pide prestado, mejorando con cada nuevo acuerdo las condiciones de las transacciones.

Lo más importante es que como toda deuda soberana esté privilegiada la transparencia de la operación, informando detalles pormenorizados de la misma como la tasa de interés, el plazo, el monto de las cuotas y sus fechas de vencimiento, así como el total de dinero desembolsado y su uso en el país que recibe los recursos. Algo de lo que han carecido por cierto los acuerdos de Venezuela con la República Popular China.

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