Inflación en Venezuela. Guía de Supervivencia

Inflación en Venezuela

Por Econ. Héctor Jiménez


La inflación, es para la economía el mayor de los males.
Causante de efectos perversos a todos los agentes económicos: productores, comerciantes y consumidores.

Nadie está inmune a sus negativas consecuencias. Sin embargo, hay maneras de conjurar el mal. Se hace necesario proteger nuestro patrimonio de la erosión, producto del alza de los precios.

Para protegerte de la inflación lo primero que debemos hacer es asumir una actitud de CONSUMIDOR RESPONSABLE Y ACTIVO.

Debemos abandonar el comportamiento pasivo, y el pensamiento fatalista, según el cual, no podemos hacer nada frente a las realidades económicas. Si bien es cierto que no podemos impedir que los precios suban, también lo es que frente a estos hay acciones, preventivas y paliativas. Para hacer nuestro tránsito por una economía inflacionaria, una experiencia menos traumática.

No olvidemos que los procesos inflacionarios destruye el poder de compra de la moneda de un país. Por lo que se hace imperativo cambiar la composición del patrimonio familiar. Moviendo nuestras posiciones en efectivo a posiciones en activos. Debemos temer al dinero en nuestros bolsillos, y cambiarlo rápidamente, en opciones que puedan conservar, o aumentar, su valor a través del tiempo.

En países como Venezuela, la inflación es ya parte del paisaje cotidiano. Llevamos más de dos décadas con índices de inflación anual de por lo menos dos dígitos, y desde el año 2015, somos parte de un club nada prestigioso: el de las economías con inflación superior al 100℅ anual. Con el agravante que, ya pasados los primeros 3 meses del año 2017, el Banco Central de Venezuela (BCV), no nos ha suministrado datos oficiales del incremento de los precios en 2016. Pero basta salir a la calle, para hacerse una idea de lo grave de la situación.


¿CÓMO ME PROTEJO DE LA INFLACIÓN?, ¿CUÁL ES EL PLAN?

INFÓRMATE
Como consumidores activos, estamos en la obligación de procurarnos información del entorno en el cual nos desenvolvemos. Debemos incluso, derrotar la desinformación que pudiera derivarse de la irresponsabilidad de algunos gobiernos. Al fin y al cabo, la inflación es sencillamente la prueba de una política económica fracasada. La casi totalidad de los bancos centrales, en el mundo civilizado, son autónomos. Los mismos ofrecen información valiosa, a la hora de la toma de decisiones, por parte de empresas y consumidores. Pero, de no tener confianza en las fuentes oficiales, podemos recabar información en los medios de comunicación independientes, o en Internet, en páginas especializadas en economía. Claro está, ninguna de estas fuentes superará a la información que podamos recabar de primera mano, al momento de ir al mercado. O de comentar, con nuestros vecinos y amigos, “lo caro que está todo”. En estos intercambios, además, podemos averiguar dónde se compran ciertos productos a menor precio, o qué estamos haciendo, unos y otros, para rendir nuestro dinero.


INGRESOS FIJOS O INGRESOS VARIABLES:

La inflación, afectará en mayor medida, a quienes perciban ingresos que no puedan ser modificados a voluntad y a corto plazo. Hablamos de los asalariados y pensionados; y también, de los rentistas, que hayan establecido contratos de arrendamiento de sus propiedades a largo plazo. Los mismos, verán con preocupación como lo que reciben en ingresos, mes a mes, les alcanza para menos cosas.

Por otra parte, aquellos cuyas entradas monetarias sean variables, y de fuentes diversas, podrán ajustarse mejor a las variaciones de precios. Por ejemplo, las personas que trabajen por cuenta propia, y puedan modificar con libertad las horas trabajadas y los honorarios cobrados.

De lo anterior se desprende que, si somos receptores de ingresos fijos, deberemos variar, con urgencia, las fuentes de los mismos. Buscando rentas y entradas de dinero adicionales: alquilando alguna propiedad, comprando activos productivos, acometiendo algún emprendimiento. O incluso, invirtiendo en nosotros mismos, en nuestro capital humano, aprendiendo algún arte u oficio, que podamos poner en práctica y obtener ingresos de ello.


TASAS DE INTERÉS PASIVAS Y ACTIVAS NEGATIVAS

Recordemos: la tasa de interés pasiva es la que nos paga el banco por nuestros depósitos. Mientras que la activa, es la que nos cobra al concedernos un préstamo.

En épocas de elevada inflación, la tasa de interés pasiva puede volverse negativa. Esto quiere decir que la misma, está por debajo de la inflación. Lo que recibiremos del banco por nuestros ahorros, comprará menos cosas que si lo gastaramos hoy. En este escenario, tratemos de minimizar los depósitos en el banco.

Por otra parte, una tasa de interés activa negativa, significa que lo que pagamos al banco, por el préstamo que nos hace, está por debajo del índice de inflación. Lo que hace atractivo endeudarse, en el momento presente, para adquirir algún activo productivo (casa, automóvil, maquinarias para un negocio o mercancía para la venta). Al vencimiento del crédito, esos activos tendrán un precio mayor. Lo importante es endeudarse con criterio, privilegiando las compras de activos productivos, frente a la compra de bienes y servicios para el consumo y el ocio.

Igualmente, es necesario que cambiemos la composición de nuestras deudas. Con relación a las tarjetas de crédito , pagando la deuda de las mismas si ha sido utilizada para gastos corrientes, y dejar libre ésta línea crediticia para casos de emergencia. O para adquirir activos, bienes o servicios, que a la larga se traduzcan en algún ahorro, o ingreso futuro.

Pero, las tasas de interés, no pueden permanecer negativas por mucho tiempo, para que no se vea afectado el sistema financiero. Por lo que, en ese escenario, debemos prever un ajuste de las tasas de interés, y un posible aumento del dinero que dedicamos al pago de deudas.

Es prudente establecerse un límite de endeudamiento, por regla general, se considera que el servicio de nuestras obligaciones crediticias, no deberían superar un tercio (33 %) de nuestros ingresos mensuales

ALERTA CON LA DEVALUACIÓN
Ningún país puede sostener por mucho tiempo una inflación de tres dígitos, sin que la moneda se devalue. Esto ocurre porque al encarecerse los bienes y servicios nacionales (con un tipo de cambio fijo o controlado), se optará por la compra de bienes y servicios importados. Aumentando la demanda de divisas, para el pago de las importaciones.

Dado este aumento de la demanda de moneda extranjera, y consecuente “desprecio” de la nacional, ocasionará que la primera aumente de precio. Obligando a las autoridades a restablecer el equilibrio, mediante un nuevo tipo de cambio (una devaluación).

Una estrategia de ahorro e inversión, en economías inflacionarias, es la adquisición de divisas, ya sea comprándolas en casas de cambio o la apertura de cuentas bancarias y adquisición de instrumentos de inversión denominados en moneda extranjera (en caso de que esté permitido). En caso de haber control de cambio, puede optarse por otros instrumentos de ahorro e inversión, como el oro, la plata, joyas, inmuebles, automóviles, obras de arte, entre otros.

Últimamente se ha hecho popular también la inversión en bolsas de valores a nivel mundial mediante el uso de Internet, o incluso la compra de la moneda virtual bitcoin, aunque su volatilidad la hace mucho más riesgosa que los mencionados.


La inflación es una consecuencia negativa de políticas económicas erradas. Equivale a un impuesto, el peor de todos, cuando es originada debido a la financiación del déficit fiscal a través de de dinero inorgánico por parte de las autoridades.

Es una situación de desequilibrio que de prolongarse, termina envileciendo el sistema de precios. La ciencia económica tiene los remedios para el mal, pero son decisiones políticas las que muchas veces postergan o ignoran las medidas a tomar.

Se hace imperativo, asumir roles críticos frente a las autoridades. Exigiéndoles la defensa del valor de nuestra moneda. Asimismo, nadie más que nosotros, como consumidores responsables y activos, seremos en última instancia, los encargados de cuidar del patrimonio familiar, de la amenaza inflacionaria.

Nota: Agradecemos al Econ. Héctor Jiménez @13CarpeDiem13 el aporte del presente artículo.

 

 

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