La Primera Moneda ‘OFICIAL’ de la Historia


 
Primera moneda Creso



En ingles existe una frase que al pronunciarla su eco nos lleva muy atrás en el tiempo: “as rich as Croesus(tan rico como Creso) y en el DRAE el calificativo de creso significa “Hombre que posee grandes riquezas”, ambas dan cuenta de la proverbial fortuna de quien fuera el personaje más acaudalado de su época, el Rey Creso de Lidia. Un personaje histórico y legendario al mismo tiempo.

Fue el último monarca de Lidia (reinó entre los años 560 y 546 a.C.) en la actual Turquía, antes de ser derrotado y hecho prisionero por Ciro II de Persia. Acontecimiento sobre el cual la leyenda cuenta que ante el avance de Ciro, el rey Creso, como todos los hombres poderosos y ricos de la antigüedad, envío mensajeros al Oráculo de Delfos y la pitia le presagió que si conducía un ejército hacia el Este y cruzaba el río Halis, destruiría un imperio… Muy a lo griego, trágico y complicado, resultó ser que Creso fue derrotado por no ponerse a pensar un momento en que ese imperio se trataba de su propio reino… Me imagino a la vidente encogiéndose de hombros y felicitándose por haber acertado en su predicción.

Más allá de la leyenda está el hecho que fue en Lidia donde la dinastía a la que pertenecía Creso, los Mermnadas, hizo circular la moneda primigenia ya en el año 620 a.C. Para esa época los griegos, egipcios y persas aún usaban la mercancía (ya sea alimentos, bienes o metales) como medio de cambio. Sin embargo, se le reconoce al rey Creso haber acuñado y puesto en circulación una moneda oficial por primera vez (reservándose el derecho a emitirla con exclusividad) con la cabeza de un león, símbolo de la dinastía a la que pertenecía por una cara y un sello real (dos cuadrados martillados uno de ellos ligeramente mayor) por la otra; estaban hechas de una aleación natural de oro y plata llamada electro que se sacaba de las riberas del rio Pactolo y su peso estaba estandarizado. A ésta moneda se le llamó estatera, nombre que hace referencia a la moneda de oro con la que en la antigua Grecia se pagaba el sueldo militar. Demás está decir que la acuñación de una moneda regularizada por la monarquía facilitó mucho el comercio y contribuyó a la pujanza del territorio lidio y la fama de su rey. Tiempo después la acuñación de una moneda oficial fue práctica común durante el reinado de “Darío I El Grande” de Persia, a la misma se le llamó dárico y la propagó por todo su imperio, que había alcanzado su máxima extensión en esa época. La costumbre fue pasada de los persas a los griegos, quienes fueron muy aficionados a acuñar monedas con la imagen de sus dioses, héroes, y ya en época helenística con las conquistas de Alejandro Magno se generalizó en los territorios conquistados por el macedonio en Europa, África y Asia, dejando verdaderas joyas numismáticas con el rostro del conquistador para la posteridad.

Primera Moneda 1Creso es protagonista también de una leyenda que se utilizó mucho en la antigüedad para inculcar en los oyentes virtudes tales como la mesura y la prudencia, de las cuales no hacía gala el rey. Según la misma el legislador Solón, uno de los Siete Sabios de Grecia, luego de redactar la constitución ateniense se tomó unas pequeñas vacaciones de 10 años para recorrer el mundo conocido y en ese viaje visitó a Creso en Sardes la capital del reino de Lidia que para la época era ciudad famosa por su opulencia. Durante su entrevista con el ilustre visitante Creso quiso preguntarle a Solón a quién consideraba él el más feliz de los hombres creyendo saber la respuesta, sin embargo el sabio de Atenas lo sorprendió diciendo que el más feliz de los hombres que había conocido era un paisano suyo, ni rey ni héroe ni rico, pero ya fallecido; un poco desconcertado preguntó Creso quién después de este desconocido personaje era el más feliz, esperando ahora sí oírse nombrar, pero no, no era el rey más rico de su época al que Solón consideraba el más feliz sino otro ciudadano ateniense muy virtuoso y también ya muerto.

Primera moneda Creso pequenaAnte lo que le pareció una tomadura de pelo el rey le preguntó al sabio que cómo era posible que considerase más felices a unos simples ciudadanos y no a él, el rey y señor de riquezas sin igual. Solón se limitó a decir más o menos que sólo se podría hablar sobre la dicha de Creso después de su muerte, porque nadie sabe lo que le depara el día de mañana. No lo entendió en su momento el rey pero sí que recordó a Solón cuando era ya prisionero de los persas y había perdido su reino y sus tesoros.

NOTA: Agradecemos la colaboración de éste artículo al Econ. H. J. Jiménez, @hjjc13 . Invitamos enviar aportes o sugerencias sobre Historia de la Primera Moneda a [email protected]