La Moneda Social en Venezuela


 
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Por Yoskira Cordero

La moneda per se como medio de pago. Las consecuencias negativas que ha ocasionado el sistema monetario internacional para las empresas y familias, ha propiciado que distintas comunidades organizadas tomen medidas y acciones para minimizar el efecto de las pérdidas de sus activos y bienestar económico. En la historia del dinero se evidencian esfuerzos de instituciones monetarias de mejorar el funcionamiento del dinero, en términos institucionales, legales y sociales, para el bienestar de las transacciones económicas de los ciudadanos. Desde hace dos décadas en más de 30 países y desde el 2006 en Venezuela se estudia el desarrollo de mecanismos alternativos al sistema de pago a fin de construir otros canales para influir en la población en condiciones de vulnerabilidad y exclusión social.

Qué se entiende por moneda social

La ciencia económica no contempla explícitamente el término moneda social en sus teorías. Sin embargo una rama de la economía se edifica aproximadamente desde el siglo XIX con el propósito de atender las fallas de efectividad de la política económica desde el sector rural, se conoce como Economía Solidaria. Este calificativo da cuenta de un tipo de economía que “plantea que los recursos son suficientes para que nadie sufra necesidades. El problema de la escasez no es un problema natural, es un problema de distribución que una sociedad particular hace de sus recursos disponibles” (Verón, 2003). Una definición puede ser la de Singer (2004) que refiere “organizaciones de productores, consumidores, ahorristas. Que se distinguen por dos especificidades:

a. Estimulan la solidaridad entre los miembros a través de la práctica de la autogestión.
b. Practican la solidaridad hacia la población trabajadora en general, con especial énfasis en la ayuda a los más desfavorecidos”. (En Cattani: p.199)

Con el propósito de mejorar el acceso de las personas al sistema productivo a pesar de las carencias materiales, de capacidades o limitadas oportunidades, desde los años 30´ Silvio Gesell y otros pensadores han propuesto crear una moneda social, menos capitalista, solidaria, inclusiva y estable. El término moneda social se circunscribe en la noción de cooperación y trabajo.

En referencia a lo anterior, diferenciemos acepciones de moneda social, que podrían pasar desapercibidas por semántica:

Como instrumento fiduciario, para Peixoto (2004) “puede ser utilizada por una o más personas o grupos ejerciendo la función de unidad valorativa, que puede circular libremente en una comunidad y es aceptada como forma de pago; su valor nominal no es igual al valor intrínseco”.

Como solución al problema de la especulación y acumulación exacerbada de intereses, Gesell (1916) proponía la oxidación de la moneda social o local, decía: “el billete debía perder valor con el paso del tiempo, de modo que su acumulación fuera penalizada (en lugar de ser premiada, que es lo que resulta a pagarse tasas de interés positivas sobre los depósitos)”. (En Plasencia y Orzi, 2007)

Otras acepciones de tipos de monedas sociales, son moneda alternativa y moneda complementaria la primera se refiere a una moneda paralela a la moneda oficial y la segunda puede circular sin problemas con la de curso legal y puede tener efectos favorables en la localidad si se dispone de capital social robusto.
Entre varias acepciones, una que está siendo utilizada en comunidades organizadas y regulada por instituciones del Estado, es la moneda comunal en Venezuela, en el artículo 52, Sección Quinta de la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal.

La evidencia empírica muestra el uso de monedas sociales, comunitarias y otras, según Cattani (2004), se localizan Austria en 1930, Canadá (1982), EE.UU. (1992), Brasil (1993-1994), México (1994), Argentina (1995) y otros, según se conoce en cada uno de ellos este fenómeno se ha presentado de acuerdo a la realidad económica de cada a país, en la mayoría de los casos, ha generado resultados favorables al atenderse la pobreza.