La época de la colonia abarca desde las primeras acuñaciones realizadas en Caracas por el Ilustre Ayuntamiento. El desarrollo de la economía venezolana durante el siglo XVIII se caracteriza por una inadecuada circulación monetaria.

Las transacciones se veían constantemente entorpecidas por la falta de monedas, esto dio origen a que los comerciantes fabricaran las llamadas “señas” o “fichas” que si bien facilitaron en cierta forma el comercio al menudeo, también trajeron inconvenientes al público ya que no carecían de respaldo oficial y sólo las admitían sin reservas sus propios fabricantes, esto creaba unas relaciones de dependencia vendedor-comprador bastante perjudiciales.Tal problema se suscitó con relación a las fichas o señas que en Cabildo ordinario reunido en Caracas el 14 de Septiembre de 1795 se trató de la siguiente manera “el uso perjudicialísimo de los pulperos al tener cierto número de pedazos de fierro, cobre o estaño, a los que dan el nombre de señas, con la cifra, marca o señal que paréceles, sirviéndose de ellas como monedas.” En busca de una solución se decretó la acuñación de señas de cobre para unificar oficialmente su circulación y retirar las lanzadas por los particulares. Se ordena que se fabriquen, marquen y tengan suficiente repuesto de señas de a cuartillo y de huevo (1/8 de real) que serán repartidas a todos los pulperos y abastecedores los cuales pagarán por ellas en plata. Estableciendo una multa a quienes usen otras señas o las falsificaren.

El Ayuntamiento encargó la fabricación a Salvador del Hoyo, Maestro Mayor del Gremio de Plateros, a fines de 1802 las piezas entregadas por del Hoyo fueron 13.666 unidades de ¼ de real y 58.792 unidades de 1/8 de real. Estas señas trajeron muchas críticas, principalmente, se objetaba el hecho de que las leyes establecían que la moneda debe dársele un valor que corresponda con poca diferencia a su peso, de lo contrario, y esto fue lo que ocurría con las señas de del Hoyo, la diferencia provocaba un lucro que provocaba su falsificación. De acuerdo a este criterio las monedas de ¼ real debían pesar 10,79 gramos y las de 1/8 de real 5,39 gramos. Los pesos de las piezas acuñadas fueron 2,4 y 1,22 gramos respectivamente.

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La introducción de las señas había sido impuesta por la necesidad, pues de otro modo los compradores, aunque no les fuera indispensable, debían gastarse el medio real o el real completo, por falta de cambio. Como la mayoría no sabía escribir, los pulperos no podían dar vales y tampoco era posible que recordaran de memoria lo que se le debía a cada cual. Estas señas se realizaban utilizando herramientas y procesos muy precarios, esto unido al creciente número de consumidores en los pueblos de La Victoria, Cagua, Escobar, Chacao, Petare, Guarenas y el Puerto de la Guayra produjo una escasez de señas que obligó al Ayuntamiento a la acuñación de nuevas partidas de señas a cargo de Salinas en 1803, en 1806 cuando Salinas finalizó sus entregas se hizo un tanteo de las monedas acuñadas. Se encontraron diferencias entre las que aparecían en los expedientes respectivos y los asientos de Administración de Rentas. Se ordenó apresar a Salinas mientras se profundizaba la investigación que dio como resultado que las diferencias provenían de haber olvidado anotar dos partidas entregadas por Salinas.

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Debido al suceso con Salinas, éste renuncia, y se comisiona a José Manuel Tablantes a realizar las nuevas acuñaciones. No se hacen nuevas acuñaciones hasta 1809, probablemente porque la cantidad existente era suficiente para el índice de operaciones comerciales que se realizaban en la época. Durante la actuación de Tablantes de 1805 a 1809 culmina sin realizar ninguna acuñación de nuevas señas.

Las señas acuñadas en Caracas prestaron un verdadero servicio al público y las ventajas que trajo su circulación contribuyeron a afianzar su uso. Varios fueron los Ayuntamientos de Provincia que pidieron algunas cantidades para ponerlas en circulación y evitar con ellas el abuso de pulperos y vendedores al por menor.

En Agosto de 1811 por orden del Supremo Congreso de Venezuela se pone fin a la acuñación de señas, todos los materiales y herramientas disponibles pasaron a formar parte de la nueva Casa de Moneda donde los patriotas iniciaron la acuñación de monedas de plata y cobre, con el propósito de garantizar la circulación de monedas, en un esfuerzo por salvar la maltrecha situación económica.


Documentos, Decretos y Leyes generados durante este periodo
Decreto del Señor Don Manuel de Guevara y Vasconcelos, del Orden de Santiago, Alférez Mayor de la fidelísima ciudad de Zeuxa, Gentil hombre de Cámara de Su Majestad con entrada, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos, Presidente de la Real Audiencia del Distrito, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Caracas y sus agregadas de fecha 12/06/1802. Caballero Ordena y manda que la Ciudad fabrique, marque y tenga un repuesto suficiente señas de a cuartillos y de huevo con signo común a todas las pulperías, puestos de abasto por menor, para repartir las necesarias entre los pulperos y abastecedores, pagando cada uno en plata la cantidad a que ascendiere el número de señas que se le entregase; y estas señas, y no otras serán las que se usarán en dichas pulperías y puestos públicos de abasto por menor, bajo la multa de cien pesos para los propietarios o la persona que usare de otras y de doscientos al que las falsificare o contrahiciere.