El déficit fiscal ¿Cómo afecta a los ciudadanos cuando el gobierno gasta de más?


 
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¿Qué es el déficit fiscal, para empezar?

Déficit viene del latín deficere. Puede traducirse como “faltar”. Se refiere a la carencia o deficiencia de algo.

Fiscal, igualmente es de herencia latina (fiscalis) y nos remite a todo lo relacionado con el ámbito gubernamental, al fisco, el tesoro o la hacienda pública, así como también al área impositiva (ingresos) y presupuestaria (gastos) de la administración de un Estado.

Por lo que podemos decir que el déficit fiscal o déficit público es el resultado de la gestión presupuestaria de un país cuando el dinero del que dispone, proveniente de los impuestos y otras fuentes, no alcanza para cubrir los gastos previstos durante el ejercicio fiscal (generalmente un año). Es decir, cuando se gasta más de lo que se posee en el tesoro de la nación.

Los gobiernos gastan NUESTRO dinero en sueldos y salarios de los empleados de la administración pública, en pensiones y subvenciones a los más necesitados, en pagos de deudas, en construcción de la infraestructura para proveer los servicios públicos necesarios (escuelas, hospitales, carreteras, aeropuertos, entre otros). Para cubrir estos gastos de funcionamiento e inversión se recurre en una primera instancia a los impuestos, y cuando estos son insuficientes, lo recomendable desde el punto de vista económico es adquirir deudas, tanto del sistema financiero interno como externo. Ahora bien, de existir un déficit es porque se ha gastado más de lo que se tenía en el erario de la nación, pero ese dinero debe salir de algún lado, pues son compromisos adquiridos, reflejados en el presupuesto, y deben ser honrados.

El déficit fiscal en varios ejercicios presupuestarios consecutivos obliga a los gobernantes a tomar medidas de ajustes para minimizarlo:
• Puede hacerlo a través de un aumento de los ingresos vía incremento de las tasas de impuestos, mayor endeudamiento público o el aumento de los precios de los bienes y servicios ofertados por las empresas pertenecientes al Estado (electricidad, agua o gasolina en Venezuela). En algunos casos graves de déficit, puede pensarse en la privatización, parcial o total, de algunas empresas públicas que no generen beneficios económicos y estén alejadas de las funciones que por obligación debe asumir el gobierno (como hoteles, empresas azucareras, cementeras, empresas lácteas, etc.) reservándose el Estado las actividades verdaderamente estratégicas e importantes para el logro del bienestar de la mayoría de los ciudadanos, buscando siempre disminuir las desigualdades sociales a través del manejo adecuado de los recursos de todos los ciudadanos.
• O puede hacerlo también a través de una disminución del gasto público, o por lo menos hacerlo más eficiente y potente, para destinar los recursos donde puedan generar el mayor beneficio posible a la población. Asegurar el pago de pensiones y la inversión en salud, educación, infraestructura y servicios básicos, para a partir de allí cuestionar cada moneda gastada en cualquier otra actividad. Ser austeros o arroparnos hasta donde la cobija nos llegue, para decirlo más claramente.


¿Cómo se mide el déficit fiscal?

Hay dos maneras:
• En términos absolutos, reflejando la cantidad de dinero faltante para cubrir el presupuesto (tantos millones de bolívares o dólares, por ejemplo).

En términos relativos: Es la más usada y la que encontraremos generalmente en los informes económicos. Se expresa el déficit como un porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), para de esa manera mostrar la proporción del déficit con respecto al tamaño de la economía.


¿Cómo se financia el déficit fiscal?

Una vez incurrido en déficit se hará necesario su financiamiento. Financiar el déficit es gestionar la obtención de los recursos monetarios requeridos para cubrir la brecha existente entre los ingresos y los gastos públicos.

Una manera de hacerlo es contratar deuda externa, ya sea con los organismos de financiamiento multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la banca privada o con gobiernos extranjeros en situación de bonanza económica y superávit presupuestario. Otra vía de financiamiento del déficit es emitir deuda pública, a través de bonos y otros instrumentos financieros, que pueden ser adquiridos por inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

Para lograr estos recursos, ya sea a través de préstamos o a través de emisión de deuda, los bancos, inversionistas, gobiernos y entes multilaterales, tomarán en cuenta la situación del país y el tipo de políticas económicas adoptadas, para estimar el riesgo que implica hacer el desembolso, por lo que los países cuyo índice de riesgo son mayores, como el caso de Venezuela, tendrán más dificultades en acceder a los capitales, y de hacerlo, estos tendrán mayores costos financieros (tasas de interés y primas más altas) lo que terminará impactando en los futuros presupuestos por el servicio de la deuda así como por los vencimientos de los instrumentos de crédito, que deberán ser honrados.

Finalmente, el déficit fiscal siempre podrá ser monetizado por el gobierno, vía banco central. Es decir, imprimir billetes por el monto que cubra la diferencia entre ingresos y gastos. Cuando esto se hace sin el respaldo de las reservas internacionales y sin que se corresponda dicha expansión monetaria con la cantidad de productos existentes en el mercado, terminará generando inflación. La inflación originada en la monetización del déficit es una manera de apropiarse de la riqueza de los ciudadanos por parte de los gobernantes, ya que hace que el dinero en las manos del consumidor compre menos bienes y servicios, mientras que el gobierno cumple con los compromisos adquiridos. Es importante para todos vigilar que los presupuestos del Estado estén equilibrados y también darle importancia y controlar en qué se gasta nuestro dinero por parte de los burócratas. A la larga, es de nuestros bolsillos que sale ese dinero, ya sea con impuestos o con inflación.

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Regla de oro presupuestaria

Es un límite constitucional a la posibilidad del gobierno de un país de incurrir en déficit fiscal, reduciendo de esa manera la contratación de deuda pública, e impidiendo la emisión de dinero por parte de los bancos centrales, para el financiamiento del presupuesto del Estado. Esto obliga a los gobernantes a plantearse gastos acordes con los ingresos que con seguridad serán percibidos durante el ejercicio fiscal.

Hay pocos países con regla de oro presupuestaria, salvo el caso de la Unión Europea (UE) que acordó el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (o Pacto Fiscal Europeo) firmado el 2 de marzo de 2012 por 25 estados miembros (exceptuando al Reino Unido y la República Checa), este pacto establece un conjunto de reglas vinculantes para el logro del equilibrio presupuestario.

Por su parte la Asamblea Federal de Suiza, mediante una reforma a la constitución, obliga al gobierno de ese país a mantener en equilibrio los ingresos y los gastos del Estado.

Mientras que en Estados Unidos, aunque no existe la regla de oro como tal, se establece en la constitución que el Congreso de ese país tiene el poder exclusivo de contratar deudas, lo que limita enormemente la discrecionalidad del Poder Ejecutivo a la hora de obtener recursos para financiar sus gastos vía endeudamiento. Por otra parte la posibilidad de monetización del déficit es muy baja debido a la sacrosanta independencia de la que goza el banco central de ese país (la Reserva Federal).


Déficit fiscal en Venezuela

Sabe el lector que:

• El martes 20 de octubre de 2015, Rodolfo Marco Torres, Ministro del Poder Popular de Economía y Finanzas, presentó el Proyecto de Ley de Presupuesto 2016 a la Asamblea Nacional.

• La Ley de Presupuesto 2016, aprobada por la Asamblea Nacional, estipula un monto de gasto público de 1 billón 548 mil 574 millones de bolívares.

• Este monto representa un incremento del 108,79% más que el presupuesto del año 2015. Es decir, se duplicarán los gastos (en términos nominales).

• Del total de egresos presupuestados se espera cubrir 1 billón 207 mil 544 millones de bolívares con impuestos. Por tal motivo lo cubriremos nosotros los contribuyentes. Lo cual luce difícil en momentos en que nuestro país atraviesa una dura crisis económica y se espera que este 2016 sea el tercer año consecutivo con contracción del Producto Interno Bruto (PIB).

• El déficit fiscal de Venezuela fue estimado por el Banco Mundial para 2015 en 20 % del PIB y se calcula que el de este año 2016 esté cercano al 18 % del PIB. Es decir hemos estado gastando más de lo que ingresa en el tesoro nacional.


Ahora bien mis estimados lectores, se han preguntado: ¿Cómo el gobierno nacional pretende financiar el déficit fiscal de nuestro país para este año 2016? O ¿Cree que eso no le afecta en lo más mínimo? Yo creo que sí… Y mucho.

NOTA: Agradecemos la colaboración de éste artículo al Econ. Héctor Jiménez, @13CarpeDiem13 .