Monedas con historia: El Talento


 
Talento



Una parábola muy conocida de Jesús es la de LOS TALENTOS. Aparece en el Evangelio según San Mateo (capítulo 25, desde el versículo 14 hasta el 30). En ella se relata la historia de un señor y de tres siervos. Nos dice Jesús que yéndose el amo entregó a sus servidores sus bienes: a uno le confió cinco talentos, a otro dos y al último uno. Los que habían recibido cinco y dos talentos negociaron con ellos y obtuvieron una ganancia del 100%, es decir el que había recibido cinco ganó otros cinco y el que había recibido dos ganó otros dos. El siervo al que sólo le fue confiado un talento “… cavó la tierra y escondió el dinero de su señor”. Al regreso del patrón después de mucho tiempo ajustó cuentas con sus vasallos, felicitando a los que habían multiplicado los talentos confiados, prometiéndole a cada uno: “sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”. Vino el tercer siervo ante su señor con el talento recibido, ni más ni menos, diciendo: “…tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra: aquí tienes lo que es tuyo”, a lo que se le reprochó: “Siervo malo y negligente… Debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío más los intereses”.

La intención evangelizadora del relato bíblico queda para la Iglesia, nosotros simplemente haremos unos comentarios al margen de acuerdo a los temas que acostumbramos tocar en los artículos publicados en nuestra página.

Talentum en latín es “moneda de cuenta”, “unidad de peso” y viene del griego tálanton que significa “plato de la balanza”, “peso”. El talento más que una moneda era una medida de peso, utilizada para cuantificar los metales preciosos, básicamente plata y oro, a la hora de una transacción. De tal manera que si por un determinado bien se pedía un talento de plata no se pagaba con una moneda en particular con ese nombre, sino que se pesaba el metal sin importar si estaba representado por barras, polvo, monedas, copas, cadenas o brazaletes. Un talento de plata equivalía aproximadamente a 23,16 kilogramos de ese metal, es decir, una fortuna ayer y hoy.

En la parábola llama la atención que el reparto de los bienes del señor no es igual para todos. Como buen gerente dio a cada quien de acuerdo a su capacidad y a juzgar por los resultados no se equivocó.

El dinero además de servirnos para la satisfacción de nuestras necesidades también es un medio para negociar y así multiplicarlo, creando riquezas y beneficios para uno mismo y para la sociedad, no es inteligente quien atesora sino el que invierte. Si se tiene miedo de emprender podemos dar el dinero a los banqueros o a los inversionistas, ellos tienen la habilidad para multiplicarlo y nos pagarán un interés a cambio.

En español TALENTO es un palabra cuyo significado ya no tiene nada que ver con el peso de la plata o del oro y se origina de la parábola cristiana comentada. Entre sus acepciones están inteligencia y aptitud, se dice que alguien con TALENTO es una persona inteligente y apta para determinada ocupación. Los servidores que negociaron prudentemente con los talentos otorgados y lograron multiplicarlos demostraron inteligencia en el uso del dinero pero también honestidad, fidelidad y diligencia, cualidades sin las cuales la primera es más bien un peligro.

La moraleja del relato se ha hecho extensiva para encomiar a aquellos que ponen a trabajar sus talentos y censurar a los “siervos malos y negligentes”, quienes habiendo recibido un don, por miedo, timidez, egoísmo o pereza niegan u ocultan a los demás sus talentos y no los desarrollan.

Y… Ud. ¿Qué tipo de siervo es amigo lector?