Precios Relativos. Las señales que guían nuestras decisiones


 
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“Cuando tienes que tomar una decisión y no la tomas, eso es en sí mismo una decisión”.
William James, filosofo estadounidense.

Los agentes económicos (consumidores y productores) participamos en el mercado tomando decisiones a diario, unas más significativas que otras. Estas elecciones son ineludibles, por la circunstancia de enfrentar una escasez de recursos siempre presente, para la satisfacción de múltiples necesidades.

Decidir es, de acuerdo a la Real Academia Española, en una de sus muchas acepciones: “HACER UNA ELECCIÓN TRAS REFLEXIONAR SOBRE ELLA”.

Los precios de los bienes y servicios son una muy importante fuente de información para que los agentes económicos tomen la mejor decisión a la hora de utilizar su presupuesto (limitado) para satisfacer sus necesidades (ilimitadas).


Los precios pueden ser absolutos o relativos


• PRECIO ABSOLUTO:
Es el que se expresa en una cantidad determinada de dinero. Tantos bolívares por cada unidad de bien. Es el que observamos en las etiquetas que acompañan a los productos. Así, sin más, los precios absolutos no nos ayudan mucho a tomar decisiones. Que un par de zapatos cueste 20.000 bolívares sólo nos da una idea de la cantidad de dinero que deberíamos pagar por ellos, y estos serán onerosos o asequibles, de acuerdo a cuan pudientes seamos, muchos dicen: “No es que sea caro, es que yo no tengo la plata para comprarlo”. Pero, cuando comparamos el precio absoluto de los zapatos con el de las entradas a un concierto, por ejemplo, podremos hacernos una mejor idea de cuan “costoso” es un producto con respecto al otro. Estaríamos ya hablando de precios relativos.

• PRECIO RELATIVO:
Es aquel que expresa la relación de cambio de un bien por otro. Se obtiene dividiendo los precios absolutos de los dos bienes comparados. Siguiendo con el ejemplo anterior, supongamos que el precio absoluto de la entrada al concierto sea de Bs. 10.000, para obtener el precio relativo zapatos / concierto dividimos: 20.000 / 10.000 y el resultado sería: 2 ó 2 / 1. Lo que nos indicaría que el precio de los zapatos es el doble que el de la entrada al concierto, o es lo mismo que decir: un par de zapatos equivale a dos entradas para ver a mi grupo musical favorito y acompañado, además. Lo más importante de los precios relativos es que nos permiten contrastar el precio de los zapatos con cualquier otro bien que necesitemos en el momento, antes de comprarlos, para de esa manera darnos cuenta de lo que dejaríamos de adquirir si al final decidimos llevárnoslos puestos al salir de la tienda de calzados. Es decir, los precios relativos nos muestran el costo de oportunidad de comprar los zapatos.


Costo de oportunidad y precios relativos

Nuestro amigo vacila entre comprarse los zapatos o llevar a su novia al concierto. Lo hace porque no posee la suficiente cantidad de dinero como para pagar por ambos sin remordimientos. Como la mayoría de la gente que conocemos, está sometido a una restricción presupuestaria. Entonces, deberá reflexionar sobre cuán necesario son los zapatos y también sobre si la función vale tanto la pena como para seguir un tiempo más con su calzado actual, aunque estén un poco gastados. En esta deliberación entrarán en juego muchas variables: los gustos y preferencias, la urgencia por comprar los zapatos, si la presentación musical no se repetirá en el futuro, etc.

Si va al concierto, deberá esperar para comprar los zapatos, si compra estos no irá al concierto. Se enfrenta a lo que se llama el costo de oportunidad: El número de unidades de un bien al que renunciamos cuando elegimos consumir otro bien. Matemáticamente puede expresarse como los precios relativos de los bienes que está considerando consumir (que como ya vimos es el cociente de sus precios absolutos). Cada vez que se nos presenta una disyuntiva para tomar una decisión en cuanto a cómo usar el dinero, entra en juego el concepto de costo de oportunidad y precios relativos, porque aunque no hayamos oído nunca de ellos, intuitivamente los empleamos como si hubiéramos estudiado economía.

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Qué pasa cuando varían los precios

Siendo los precios relativos un resultado de los montos a pagar en el mercado por los productos, al variar dichos valores se modificarán los precios relativos y ello puede hacer, en consecuencia, que nuestras decisiones cambien.

Es el caso por ejemplo si de pronto la zapatería colocara en oferta los zapatos del ejemplo y bajara su precio a 10.000 bolívares, manteniéndose el valor de la entrada al concierto igual. La relación ahora sería de 1 a 1, un par de zapatos equivale a un pase a la presentación ¿Qué ha sucedido? Pues, el concierto se ha encarecido, porque si antes con un par de zapatos compraba dos tickets, ahora con el mismo par de zapatos compro uno sólo. Como nuestro amigo es incapaz de no llevar a su novia al concierto, entonces, comprará los zapatos… Y quizá compre dos pares.


Y si hay inflación

En economías con procesos inflacionarios acentuados, los precios relativos experimentan variaciones importantes. No es lo mismo que todos los precios aumenten en la misma proporción, en este caso los precios relativos no se alteran, a que varíen unos precios más que otros, que es lo que en realidad sucede.
Dentro del Índice de Precios al Consumidor existe una canasta de productos, cuya variación de precios determina el porcentaje de inflación. En esa canasta de productos habrá bienes cuyos precios suben más que otros. Por ejemplo, la carne de res y la de pollo, en caso de que la primera suba más es de esperarse que los clientes orienten sus gastos a consumir más carnes blancas que rojas, pues el pollo se estará haciendo más económico en términos relativos (aunque también suba de precio).


Y si hay devaluación

Cuando la moneda de un país pierde valor frente a la divisa con la que se pagan las importaciones, los artículos comprados en el exterior se harán más costosos (se necesitarán más bolívares para comprar la misma cantidad de dólares). Esto puede inclinar el consumo local hacia los productos nacionales sustitutivos de los importados, siempre y cuando exista la oferta por parte de los empresarios criollos. Caso contrario, de apreciarse el tipo de cambio, la moneda nacional tendrá mayor poder de compra y las importaciones pueden resultar más económicas que los productos locales. En contextos inflacionarios y con tipo de cambio fijo la moneda local sufre un proceso de apreciación, ya que todos los precios internos suben menos el de la divisa, lo que hace que los productos importados mantengan su precio estable, abaratándolos en relación a los nacionales, aumentando las compras en el exterior.


Qué pasa con los productos regulados

En escenarios donde existen controles de precios sobre algunos productos, que en Venezuela son llamados “regulados”, estos se abaratan en relación a los demás bienes, haciendo que la demanda por los productos controlados suba. Si a ello se le añade un proceso inflacionario que aumenta el precio de todos los demás bienes, nos encontraremos con que los compradores tratarán de comprar, siempre que puedan, las mercancías sujetas a regulación. Obligando a los fabricantes de los mismos a incrementar las cantidades ofrecidas al mercado. Pero los productores no están aislados si no que también sufren los efectos de la inflación, por lo que sus costos de producción aumentan y sus precios de ventas están anclados… ¿Qué pasaría entonces, amigo lector?

NOTA: Agradecemos la colaboración de éste artículo al Econ. Héctor Jiménez, @13CarpeDiem13 .