AUMENTO DEL SALARIO MÍNIMO EN VENEZUELA ¿Sabe Ud. qué es la ILUSIÓN MONETARIA?

Salario Mínimo en Venezuela e Ilusión Monetaria

Por. Econ. H. J. Jiménez


UN CASO CLÁSICO DE ILUSIÓN MONETARIA

Una vez vi a un niño entrar a una tienda. En sus manitas unidas, llevaba las monedas que había guardado en su “cochinito” por varios meses. El encargado, gustoso aceptó canjeárselas por billetes, para que pudiera tener su dinero de manera más manejable. Le entregó dos billetes, equivalentes en valor, a la cantidad de monedas que el niño traía. El pequeño, primero se quedó mirándolo con sospecha; luego, con sus ojos, pidió a su madre una explicación, se sentía robado. Su mamá, le dijo de todo para consolarlo, menos que sufría de ilusión monetaria.

A veces, como en el caso de nuestro amiguito del ejemplo anterior, nos enfocamos sólo en el número impreso (valor nominal), de los billetes y monedas que tenemos en nuestras manos. Y descuidamos lo importante: QUÉ PODEMOS COMPRAR con ese efectivo? (valor real). Cuando eso pasa, es porque sufrimos de ilusión monetaria.

Ocurre, por ejemplo, cuando a un trabajador le dan a escoger su pago mensual entre Bs. 1.000.000 ó £ 500 (libras esterlinas).

Supongamos que el empleado, no tiene información acerca de los tipos de cambio internacionales. Cuando le pongan sobre la mesa un “fajo” de 50 billetes de Bs. 20.000, por una parte; y por la otra, 10 billeticos de 50 libras ¿Cuál escogería?

Si decide por los bolívares, atendiendo solo al número (20.000) y la cantidad de papel moneda (50). Entonces, está siguiendo un espejismo en el desierto. Porque, con los 10 billetes de 50 libras, compraría muchos más bienes y servicios, en cualquier parte del mundo.

La ilusión monetaria, como vemos, puede hacernos tomar decisiones equivocadas, en el manejo de nuestras finanzas personales.

Recuerde siempre: la cantidad de dinero no importa. Lo importante es lo que usted pueda comprar con ese dinero.

Otro caso de ilusión monetaria: Cuando después de un año de alta inflación, el patrono ofrece a sus trabajadores, como “recompensa por su esfuerzo y compromiso con la empresa”, un aumento de sueldo. Pero, dicho aumento, es porcentualmente inferior al aumento de los precios en la economía. En realidad, los empleados, se estarán haciendo más pobres, por lo que no deberían alegrarse mucho. Con el nuevo salario, comprarán menos productos en el mercado. Debido a que las mercancías, han aumentado sus precios, en una proporción mayor al porcentaje de incremento del sueldo.

Lo mismo ocurre con los aumentos de salario mínimo por parte de los gobiernos, en economías con altas tasas de inflación.

EL NUEVO SALARIO MÍNIMO EN VENEZUELA. JULIO DE 2017

El día 2 de julio de 2017, el presidente Nicolás Maduro, anunció un nuevo aumento de salario (el tercero de este año).

A partir del 1º de julio, el nuevo salario mínimo integral (sueldo más bono de alimentación) será de 250.531 bolívares.

Compuesto por, Bs. 97.531 de remuneración mínima mensual, y Bs. 153.000 de cesta ticket. Porcentualmente, el incremente es de 25,25 %, con respecto al salario mínimo integral anterior (Bs. 200.021).


¿DEBEMOS ESTAR CONFORMES?

Sea Usted el Juez:

De acuerdo al Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM), la Canasta Básica Familiar se ubicó en mayo en 1.426.363,38 bolívares.

Por lo que la nueva remuneración cubriría sólo 17,5 % de dicha canasta. O lo que es lo mismo, se necesitarían más de 5 salarios integrales para comprarla.

Ilusión Monetaria Salario Mínimo Inflación Venezuela


Otro criterio para juzgar, sería comparar el incremento con respecto a la inflación acumulada hasta mayo de 2017. Por cierto, el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha publicado este dato desde hace más de un año.

Por lo que tomaremos la información suministrada por la Asamblea Nacional (AN):

Según el Índice de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional (IPCAN), la inflación acumulada, de enero a mayo de 2017, es de 127,8 %.

Lo que quiere decir que el porcentaje de incremento del salario mínimo integral, estaría por debajo de la pérdida de poder de compra de nuestro dinero, en los primeros cinco meses del año. Ojo, sin incluir, la inflación de junio.

Otro dato importante, que le hará no ilusionarse con el dinero sin valor, es comparar el salario mínimo, en dólares, de nuestro país, con el de nuestros vecinos más cercanos.

Comencemos por traducir a dólares, la remuneración base del venezolano:

El precio de la moneda norteamericana, de acuerdo a la tasa oficial establecida en la Quinta Subasta de Divisas del Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (DICOM), realizada por el BCV el día 27 de junio de 2107, es de 2.640 bolívares por dólar.

Dividimos: El salario mínimo integral en bolívares, entre el tipo de cambio oficial:

250.531 bolívares entre 2.640 bolívares por dólar es igual a 95 dólares.

Ahora, comparemos:

Salario mínimo en COLOMBIA $ 282

Salario mínimo en PERÚ $ 255

Salario mínimo en ECUADOR $ 375

O sea, el salario mínimo en Venezuela, no es ni siquiera la mitad del que gana un trabajador en estos tres países.

Adicionalmente, estas naciones hermanas, como casi todos los países del mundo, tienen índices de inflación menores a dos dígitos (menores a 10 %) EN UN AÑO.

Por su parte, Venezuela, sufre un incremento de precios CADA MES de alrededor de 20 % (127,8 % en los primeros cinco meses de este 2017).

Es decir, NUESTRA INFLACIÓN MENSUAL, ES MUY SUPERIOR A LA ANUAL, DE CUALQUIER OTRO PAÍS DEL CONTINENTE.

Lo que merma, rápidamente, cualquier impacto benéfico que un decreto de aumento de sueldos y salarios pueda brindar. Es un respiro, que alivia momentáneamente la pena, y dura tanto como un suspiro.

Es necesario gritarle al gobierno: Es la INFLACIÓN el problema.

Sin acabar con las causas que producen las altas tasas de inflación, de poco valen los aumentos de sueldo.

Siempre habrá quien diga: “peor es nada”, no sin cierta razón. Sin embargo, si lo veo “saltando y brincando” con ese anuncio, me acordaré inevitablemente de ese niño inocente, con las manos llenas de dinero, del principio del artículo… Y no tendré palabras para consolarlo.


NOTA: Agradecemos la colaboración de éste artículo al Econ. H. J. Jiménez, @13CarpeDiem13 .