UN PAÍS A PRECIOS DE LIQUIDACIÓN. A propósito de Venezuela y Goldman Sachs

Venezuela y Goldman Sachs

Por Econ. Héctor Jiménez

El pasado 29 de mayo de 2017, se concretó una operación financiera, entre Venezuela y Goldman Sachs Group, Inc. Ese día, seguro hubo millones de transacciones en el mercado de dinero y valores. Pero, esa en particular, ha revivido debates e inspirado reflexiones sobre los negocios, la política y la ética.


¿Cuál fue el “negocio” que hizo Goldman Sachs con Venezuela?

Goldman Sachs, compró 2.800 millones de dólares en bonos de deuda de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que poseía el Banco Central de Venezuela (BCV).


¿Y por qué el escándalo?

Es cierto, nada tendría de particular una operación que resulta rutinaria en los mercados de deuda e inversión. Pero…

Goldman Sachs, cerró el trato pagando un descuento descomunal, del 68 %.

Lo cual implica, en palabras del Diputado José Guerra, a través de su cuenta tuiter:

“Goldman Sachs invirtiendo $856 millones hoy recibiría $3.747 millones en 2022. Una ganancia de 333%…”

Venezuela y Goldman Sachs

Cabe señalar, que el tiempo de maduración de esa inversión es de APENAS CINCO AÑOS, es decir, “casi efectivo”.

Otro argumento, contrario a la operación, es el “estilo furtivo” empleado por la financiera con sede en Nueva York. Goldman Sachs, no trató directamente con el gobierno de Venezuela, no se reunió, ni estrechó las manos del vendedor.

Se usó, como intermediario, a la firma Dinosaur Group, con sede en Londres. En principio, los papeles fueron adquiridos por una institución financiera y luego colocados en el mercado, a través del intermediario. En ese momento, son adquiridos por Goldman Sachs, defendiendo su actuación con estas palabras, muy a lo Poncio Pilatos:

“Compramos estos bonos, que fueron emitidos en 2014, a un corredor en el mercado secundario y no interactuamos con el gobierno venezolano”.

Además de la escandalosa tasa de descuento, una de las mayores de la historia, según expertos. Y la manera subrepticia de proceder, impropia de una de las más importantes bancas de inversión del mundo. Se agrega la coyuntura política del emisor de la deuda, Venezuela. Para el momento de cerrar el trato, se cumplían dos meses de protestas en contra del régimen del presidente Nicolás Maduro. Durante ese lapso conflictivo, habían muerto en las calles más de 50 personas, en hechos relacionados con las manifestaciones.


¿Qué significa vender deuda con descuento?

Cuando un acreedor vende sus derechos de deuda antes del vencimiento, puede sufrir pérdidas sobre la inversión que realizó inicialmente. Lo que no sucede si los títulos se mantienen hasta la fecha de pago acordada.

Si se venden antes de la fecha pautada, se acepta un precio inferior al de adquisición de los bonos. Ese precio, es calculado como un porcentaje del precio inicial, o valor par. Y resulta de aplicar una tasa, inferior al 100 % del precio marcado en el papel, llamada tasa de descuento. Así, si el descuento es de 68 %, el acreedor acepta recibir 32 dólares de cada 100 pagados originalmente.

Las razones por las cuales, un tenedor de bonos (en este caso Venezuela), estaría interesado en vender sus derechos sobre la deuda de un deudor (PDVSA), podría ser por: cuestión de tiempo, de dinero o de riesgo (incluso, las tres simultáneamente).

De tiempo: Permite al vendedor de la deuda, no tener que esperar al vencimiento de la misma, para recibir el pago.

En la operación que estamos comentando, PDVSA en 2022, debería cancelar al BCV, el capital más los intereses acordados al momento de emitir los bonos. El gobierno nacional, mediante la operación, obtiene el dinero hoy, 2017. Pero, para ello debe ceder los bonos con un descuento, es decir, recibe menos de lo que recibiría si esperara al vencimiento. Como ya comentamos, de cada 100 dólares a recibir en 2022, recibe en 2017 solamente 32.

De dinero: Permite al vendedor de la deuda, recuperar liquidez en el momento de la transacción.

Alivia al gobierno de Venezuela recibir este “cash”, en momentos que ve disminuidos sus ingresos petroleros, desde hace ya tres años. Sumido además, en una severa crisis económica y con las reservas internacionales en niveles críticos. Esta urgencia de efectivo, obliga a negociar con desventaja, con quienes estén dispuestos a prestarnos dinero.

De riesgo: Si el vendedor de la deuda, sospecha que el emisor de los bonos, incumplirá a futuro sus obligaciones, evitaría el complejo cobro de un impago.

En este caso, el riesgo del vendedor (el gobierno de Venezuela), es casi nulo. Recordemos que quien emitió los papeles, el deudor, es otro ente gubernamental (PDVSA). Era como decimos en criollo, un “pagar y darse el vuelto”. Este tipo de operación, censurada por varios analistas, ha permitido financiar los gastos de la empresa petrolera. Este financiamiento, tiene un origen perverso, la emisión de dinero inorgánico por el BCV, inyectando combustible a la inflación. El nuevo dueño de los bonos, asumirá íntegramente el riesgo.

Goldman Sachs, se aventura a comprar deuda venezolana, advertido que posee uno de los índices más alarmantes de riesgo país. Lo único que puede motivarlo, es la promesa de una ganancia mucho mayor que el de otras inversiones más seguras. Claro, hay matices en este punto, pues no son bonos soberanos de Venezuela, si no de una empresa, PDVSA. Esto hace más perverso el descuento aplicado, al no ser comparables la probabilidad de impago del país y la petrolera.

Por otra parte, no es igual que PDVSA le deba al BCV, con el cual podría renegociar la deuda en términos favorables al vencimiento, a que sus bonistas sean privados, personas o empresas. Por lo que hay algo más que se pierde en esta transacción: la tranquilidad de tener un acreedor flexible.

Hay varias razones por las que un banco de inversión, como Goldman Sachs, estaría interesado en comprar deuda:
• Son especialistas en este tipo de operaciones.
• Aunque suponga un desembolso hoy, dará beneficios a futuro. Por el descuento aplicado al momento de la compra.
• Incluso, aquellas deudas que se encuentren morosas, o con probabilidad de estarlo, pueden ser compradas a precios “de remate”. Y, luego, realizar las acciones legales para recuperarlas, en su totalidad o en parte.


Cómo queda Venezuela

Aceptar un descuento de tal magnitud, 68 %, envía al mercado señales negativas sobre la salud financiera de la nación. Existe, obviamente, una desesperada necesidad de liquidez cuando eso pasa. En caso de no superarse la urgencia, se tendrá que recurrir nuevamente al mercado en busca de liquidez. Pero ¿A qué tasa de descuento se haría?

Venezuela y Goldman Sachs


¿Se puede dejar de pagar esa deuda?

El diputado opositor, y Presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, advirtió que se revisará la operación.

Añade que la misma, es incluso contraria al código de ética de Goldman Sachs. Según el cual, el banco de inversión, identifica potenciales violaciones de derechos humanos antes de hacer una transacción.

Pero, más allá de lo que arroje la “revisión” anunciada por Borges, seguramente el comprador ya previó esta posibilidad. Estará preparado para el litigio correspondiente, y si bien quizá tenga que incurrir en costes judiciales, al finalizar la querella todavía obtendrá una buena ganancia.

Sin embargo, Goldman Sachs, no podrá librarse a corto plazo del daño recibido en su imagen corporativa. Ha incurrido en un costo de reputación elevado, según los analistas. Y, tendrá que pasar un tiempo, antes de presentarse con la cara lavada, aunque las manos ya se las lavó.

Que esta operación financiera, haya recibido atención por parte de políticos, activistas de derechos humanos y académicos, es positivo. El diputado Borges puede estar contento, aunque la deuda tenga que pagarse en su momento. Ahora, cualquier otra empresa “respetable”, se cuidará más al hacer negocios, con el régimen de Nicolás Maduro.

Nota: Agradecemos al Econ. Héctor Jiménez @13CarpeDiem13 por aportar el contenido del presente artículo.

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