Spintria. La MONEDA DEL SEXO en la antigua Roma

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Por Econ. Héctor Jiménez

Entre las monedas más misteriosas de la historia, está sin duda la que circuló en Roma, allá por el siglo I después de Cristo (d.C.). Se llamaba spintria (en plural spintriae). Exhibía en una de sus caras, muy explícitamente dibujadas, escenas de actos sexuales, y en la otra, un aburrido número. Las cifras grabadas iban desde el I al XVI y estaban rodeadas por la “corona triunfal”, el adorno de ramas de laurel, que lucían las carrozas en los desfiles, para celebrar las campañas victoriosas del ejército imperial. La aleación utilizada, para amonedar estas tentadoras piezas numismáticas, era de cobre y zinc, materiales bien valuados para entonces.


Su emisión fue fugaz y su circulación limitada

Debemos agradecer su creación a la lujuria del emperador Tiberio (reinó entre el 14 y el 37 d.C.). Si Nerón y Calígula son famosos por sus vicios, Tiberio no les va a la zaga. Sin tanta publicidad y sin muchas películas sobre su vida, el sucesor del gran Augusto, dio de qué hablar. Sus gustos retorcidos iban desde la pederastia (hacía a bebes lactantes estimular su miembro), hasta el voyeurismo (disfrutaba viendo a parejas, o tríos, de “expertos” teniendo sexo en acrobáticas posiciones). Nada que proporcionara placer a la carne era despreciado por el Emperador, en su paraíso privado, la isla de Capri.

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Sobre la spintria nada está claro

Digamos primero que la spintria no era una moneda en el estricto sentido de la palabra. No era de curso legal, por lo que con ella no podías pagar el pan. Aunque su calidad, en cuanto a diseño, troquelado y materiales empleados, no tenía mucho que envidiar al metálico con la efigie del Emperador (la moneda oficial).


¿Y entonces qué era?

No está del todo descifrado los motivos de su acuñación, como tampoco el uso que se le daba a la spintria.


De uso exclusivo en el lupanar

Una opinión muy extendida, aunque sin evidencia arqueológica que la valide, es que la spintria era una especie de ficha. Para ser usada en los lupanares (burdeles) de Roma.

De acuerdo a los que sostienen esta versión, las figuras estampadas se relacionarían con la variante del favor demandado. Mientras el número sería el precio del servicio, en “ases”, que sí era moneda de curso legal.

Lo explícito de las posiciones eróticas grabadas, y el número, facilitarían la transacción entre la meretriz y sus clientes, sin necesidad de que hablaran el mismo idioma. Para la época, Roma era la ciudad más cosmopolita del mundo. Muchas nacionalidades y culturas convivían en la urbe de los césares, y a diario llegaban visitantes de todos los confines del Imperio. La prostitución era, por otra parte, ejercida mayoritariamente por esclavas extranjeras, compradas para tal fin. Las barreras del idioma, serían derribadas con la spintria.

Además, la ficha serviría para impedir el regateo entre los involucrados. Así como también, evitaría la variación del precio del acto requerido. Lo cual redundaría en beneficio de las tres partes: La ramera, el cliente y el dueño del lupanar (el “leno”).

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Según nos refiere Suetonio, testigo de la época y autor de la “Vida de los doce césares”, un hombre noble, de la clase ecuestre, fue condenado a muerte por haber pagado en un prostíbulo, con una moneda con el retrato del Emperador. Este relato encuentra su justificación en la prohibición, en época de Tiberio, de pagar con la moneda de curso legal en los prostíbulos, para no mancillar la figura del César.

Por otra parte, en Roma se veía a las casas de citas como un mal absolutamente necesario. Las mujeres que en ellas trabajaban, eran incluso registradas por los ediles y pagaban impuestos a la ciudad, la tasa cobrada era el precio de un servicio sexual. La tolerancia de estas labores, ha quedado registrada en diferentes opiniones de ilustres ciudadanos. Por ejemplo, Catón el Viejo, dejó dicho que “es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres”.

La teoría de la spintria, como ficha de uso exclusivo en los prostíbulos, se falsea al no haberse encontrado ninguna de estas monedas, en los lupanares excavados por los arqueólogos. Ni siquiera en los pompeyanos, de los cuales, nos imaginamos, saldrían presurosos, clientes y meretrices, para escapar de la erupción del Vesubio.


¿Una medalla conmemorativa?

La presencia de la “corona triunfal” en el reverso de las spintriae remite al ámbito militar. Por lo que algunos investigadores han formulado la hipótesis de que podría tratarse de una edición numismática especial, con motivo de la celebración de alguna gesta importante de las legiones. De esta manera, sería usada como parte del pago a los soldados o como premio a sus hazañas.


¿Parte de un juego sexual?

La afición de los romanos a los juegos de mesa, y la particular inclinación de Tiberio a lo orgiástico, es esgrimida por quienes sostienen que las spintriae formaban parte de un escabroso pasatiempo, practicado en el entorno imperial. Los detalles de dicho entretenimiento, lo dejamos a la imaginación del lector.

Sin importar mucho su uso en el pasado, los coleccionistas no dejan pasar la oportunidad de adquirir estas piezas en el presente. Su rareza, escasez y calidad de factura, las hace de por sí valiosas. Por lo cual, para gozar de una de estas “monedas sexuales”, hay que pagar un alto precio.

NOTA: Agradecemos la colaboración de éste artículo al Econ. H. J. Jiménez, @13CarpeDiem13 .

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