Durante todo el Siglo XVII continuó la escasez de moneda metálica. Los productos del campo adquirieron tal importancia que con ellos se pagaban inclusive los diezmos, primicias de Dios y los derechos reales. Para las transacciones mayores se usaban el oro en barras, pepitas o polvo. Las pocas monedas que circulaban provenían de los envíos que de ellas se hicieran desde España o sus dependencias americanas en los barcos que arribaban a Venezuela ocasionalmente.

Finalmente en el Siglo XVIII con la instalación de la Compañía Guipuzcoana, empezó a florecer el comercio y con ello aparecieron las monedas como medio de pago común. Primero fueron piezas españolas e hispanoamericanas traídas por la Compañía Guipuzcoana como producto de sus transacciones. Pero a raíz de la prohibición de la circulación de monedas americanas en España a mitad del siglo, hubo que regresar todas las monedas provenientes de las cecas españolas, provocando de nuevo la escasez de circulante.

Macuquinas

Ante tal situación, tanto la Gobernación como la Compañía Guipuzcoana introdujeron al país una considerable cantidad de monedas “macuquinas””. Se trataba de piezas de plata de forma irregular, provenientes de Lima, Potosí y México, donde fueron acuñadas en los Siglos XVI, XVII y principios del Siglo XVIII.

Por el anverso tenían la cruz equilateral de Jerusalén y en los cantones formados por sus brazos, llevaban las insignias españolas: castillos y leones. Por el reverso el diseño representaba toscamente las dos columnas de Hércules, emergiendo de líneas ondeadas simulando el mar. Completaba el campo la indicación del valor, la leyenda Plus Ultra y algunas iniciales. Estas monedas recortadas fueron por muchos años casi el único medio de pago en Venezuela, perdurando su uso hasta los primeros años de la República.

En 1786, la moneda acuñada en México, destinada a la jurisdicción de Caracas e Islas de Barlovento, fue casi enseguida mandada a retirar de circulación. Esta medida, que debilitó el sistema monetario general para América, creó sin embargo una estructura económica para las colonias del Caribe, entre ellas Venezuela.

En 1789 se ordenó remitir esta moneda por la cantidad de 600.000 pesos con el objeto de eliminar definitivamente la moneda macuquina y corregir de este modo el vicio de cercenar o recortar la moneda.

macuquina 2

Algunos autores no estudian detenidamente la moneda macuquina, no la consideran moneda venezolana por haberse acuñado en México y por lo tanto la excluyen de sus investigaciones léxicas o numismáticas. Mercedes Carlota de Pardo, al referirse a las monedas que circularon en Venezuela antes del siglo XIX, escribe: “las monedas que circularon en nuestro país antes del siglo XIX no eran, en propiedad, de la Gobernación o de la Capitanía General de Venezuela”.